top of page

¿Qué hay detrás del clavito que sacó al otro clavo?

Una mirada desde el amor consciente a esos “curitas emocionales” que intentamos después de una ruptura.

Por Asman Ortiz

Dicen que “un clavo saca a otro clavo”, pero nadie te advierte que a veces el clavito también se oxida. O que termina dejándote una astilla más profunda que la anterior.

En el amor y en el desamor, hay frases que repetimos como si fueran recetas universales. Y esta, sin duda, es una de las favoritas de la temporada post-ruptura. Pero, ¿qué hay realmente detrás del famoso clavo que llega justo cuando el corazón todavía huele a despedida?

¿Por qué es sano darse un espacio antes de buscar otro vínculo?

Porque amar es como hacer una fogata: si no limpias bien las brasas anteriores, lo único que generas es humo. Darse un espacio no significa encerrarse en una cueva de dolor eterno, significa permitirse respirar sin depender de otro oxígeno.

El tiempo entre relaciones no es un castigo, es un laboratorio. Un espacio donde el alma se desintoxica, donde la identidad se recuerda, donde el ego deja de gritar y el corazón empieza a susurrar.

Y sí, cuesta. Porque después de una ruptura hay una tentación deliciosa (y a veces desesperada) de “pasar la página con otra historia”. Pero… ¿quién dijo que leer rápido te hace entender mejor?


¿Hay escenarios donde podría funcionar un “clavito”?  (sí, seamos honestos)

A veces, ese clavo inesperado no llega a reparar… sino a reflejar. A mostrarte lo que creías haber perdido: tu sensualidad, tu alegría, tu capacidad de reírte en una cita sin llorar por dentro.

¿Puede funcionar? Sí.

¿Es común? Yo no lo sé realmente.

¿Es recomendable? Yo lo haría solo si se lo que estoy haciendo… y lo haría desde la consciencia.

Un “clavito” puede funcionar cuando:

•             No buscas amor eterno, sino una experiencia honesta y ligera, sin disfraces ni promesas falsas.

 •             Puedes mirar al otro a los ojos y decir: “No quiero usarte para olvidar, solo compartir este momento contigo”.

•             Ambos están claros: esto no es un puente, ni un refugio, ni una anestesia emocional. Es un encuentro.

Pero si te vas a poner un “curita emocional”…

Hazlo con estilo, no por impulso.

Antes de lanzarte al vacío con un nuevo “clavo” pregúntate:

  •             ¿Estoy con esta persona porque quiero, o porque no quiero estar solo?

  •             ¿Le estoy dando lo que tengo o solo lo que me sobró?

  •             ¿Estoy buscando amor o venganza emocional encubierta con caricias?

  •             ¿Realmente quiero algo nuevo… o solo quiero sentirme deseado otra vez?

Y una favorita para la introspección irreverente:

¿La quiero besar… o solo quiero que mi ex la vea en mi historia de Instagram?

Porque sí, hay formas de amar aún con las heridas abiertas…

…pero no siempre es justo. No para ti, ni para quien llega después.

Amar con el corazón aún cicatrizando no es pecado. Pero negar esa herida, sí puede volverse traición emocional.

El amor consciente no se trata de evitar el deseo, sino de mirar con verdad lo que hay detrás de él.

Si estás atravesando una ruptura y sientes que la vida se te desacomodó... respira.

No todo clavo tiene que doler.

No todo clavo es para olvidar.

Y a veces, lo que saca un clavo…

no es otro clavo.

Es una versión nueva de ti que ya no quiere vivir atado a lo que fue.

“Cuando el amor se va, no te deja vacío… te deja espacio.

Para ti.

Para lo que sigue.

 Para lo que sí es.”

 
 
 

Comentarios


bottom of page