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El día que Chespirito dejó de ser perfecto (y nos dolió)

¿Por qué juzgamos tan fácil lo que no hemos sanado?

Por: Asman Ortiz

“Fue sin querer queriendo…”Una frase tan inocente y entrañable que marcó generaciones. Pero ahora, décadas después, vuelve a sonar con otro eco: el de la decepción, el juicio colectivo y la nostalgia rota.

La serie de Chespirito ha terminado oficialmente. Pero en redes sociales no ha acabado nada. Al contrario, lo que se ha encendido es una hoguera emocional alrededor de un tema que, aunque parece ser sobre la vida de Roberto Gómez Bolaños detrás de sus personajes, en realidad, habla más de nosotros que de ellos.

¿A quién estamos juzgando en realidad?

Las acusaciones de infidelidad, los apodos crueles (“Chespirujo”) y los debates sobre “la verdadera historia” nos llevan a preguntarnos:

¿Qué duele más: que el ídolo haya fallado o que nuestra imagen idealizada se haya derrumbado?

Como sociedad, tenemos un talento especial para subir personas a pedestales y luego destruirlas cuando se atreven a no ser perfectas.Y todo eso, sin querer queriendo.

Pero ¿qué pasaría si en vez de juzgar, miramos este fenómeno desde una perspectiva más honesta y amorosa?

Desde el lente de la responsabilidad emocional, no de la víctima herida que exige pureza en los demás.

¿Y si lo que vemos en otros es solo un reflejo?

Yo soy de los que cree que “Cada experiencia que vivimos nos entrega información sobre nosotros mismos.” Entonces, ¿qué nos está revelando esta historia colectiva?Quizá que aún esperamos que alguien fuera de nosotros nos represente sin mancha.Quizá que nos duele recordar que todos tenemos luces y sombras.Quizá que nos cuesta aceptar que el amor no es perfecto, sino profundamente humano.

Juicios en redes: el espejo de una herida colectiva

Los comentarios no se han hecho esperar:“Qué decepción”, “Siempre supe que ella no lo quería”, “Lo manipuló hasta el final”, “Él dejó todo por ella y mira cómo lo trató”.

Pero si lo miramos con atención, muchas de esas frases no hablan de ellos, hablan de nuestras propias historias no cerradas.De nuestras traiciones no perdonadas. De nuestras heridas amorosas no sanadas.

Entonces, aunque el chismecito se pierda,

Qué pasaría si dejamos de hablar de “víctimas y culpables” y empezamos a preguntarnos: qué parte de mí permitió, eligió o necesitó vivir lo que viví?

Eso no significa justificar una traición, significa recuperar el poder personal.Porque cuando asumo mi parte, dejó de ser rehén del otro. Y eso, eso sí es amor consciente.

¿Y si la vida de Chespirito no fuera un escándalo, sino una lección?

¿Y si esta historia, lejos de destruir un ícono, nos invita a ver que incluso los genios tienen contradicciones?Que incluso quien hizo reír a toda Latinoamérica también lidiaba con sus propios “demonios”,Que amar, en la vida real, no siempre se ve como lo soñamos.

 “En el amor todos buscan química… solo algunos encuentran alquimia.”

Quizá Chespirito y Florinda vivieron ambas: la química que nace, la alquimia que se construye… y también los errores que enseñan.Porque al final del día, el amor no es una serie con guion perfecto.Es un camino donde todos estamos aprendiendo a amar mejor.

Si tú también te has sentido traicionado, decepcionado o juzgado,si alguna vez fuiste un Chavo que no entendía por qué lo sacaban de la vecindad del corazón, si alguna vez fuiste un Don Ramón pidiendo un poco de crédito emocional,entonces este artículo es para ti.

No estás solo. Y no estás roto estás en proceso.Y el amor, como la vida, no se trata de no fallar.Se trata de elegir crecer con lo que pasó.

Así que antes de lanzar otro juicio en redes, pregúntate:

¿Estoy reaccionando desde mi herida o estoy eligiendo ver con compasión?

Y si aún duele… respira.

Porque incluso el amor, cuando es verdadero,puede renacer después del fuego.

Comparte esto con alguien que aún cree en el amor

Si este artículo tocó alguna fibra en ti,si te invitó a pensar distinto,a mirar con más ternura tus propias historias,o a perdonar lo que duele,no lo guardes solo para ti.

Compártelo con esa persona que también necesita una nueva mirada sobre el amor, la vida y sí, incluso sobre Chespirito.

Porque cuando uno sana, inspira.Y cuando dos despiertan, el mundo cambia.

“Quizá hoy no sea el final de una serie… sino el comienzo de una conversación más real sobre lo que significa amar.”

 
 
 

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