Hay algo que pocas veces reconocemos en una relación.
Todo lo importante que existe entre dos personas fue creado con sus manos.
Con ellas prepararon cenas improvisadas.
Empacaron maletas para comenzar viajes.
Cargaron cajas al mudarse.
Sostuvieron a sus hijos.
Abrazaron en días difíciles.
Celebraron logros.
Secaron lágrimas.
Construyeron recuerdos.
Esta escultura representa precisamente eso.
Dos manos que, al encontrarse, forman un corazón.
No porque el amor sea perfecto.
Sino porque todo lo que una pareja construye nace de dos personas que deciden participar activamente en la vida del otro.
Cada vez que la vean en casa, no recordará únicamente cuánto se aman.
Les recordará todo lo que han creado juntos.
Porque el amor no vive en las palabras.
Vive en todo aquello que unas manos han sido capaces de construir al lado de otra persona.

