Imagina una noche tranquila.
La casa finalmente está en silencio.
La botella espera sobre la mesa mientras la luz cálida ilumina dos copas que han visto aniversarios, nuevos comienzos, decisiones importantes y sueños compartidos.
Uno de ustedes toma el decantador y sirve el vino lentamente.
El aroma comienza a abrirse.
La conversación también.
No hablan únicamente del día.
Hablan de ustedes.
De lo que han logrado.
De lo que aún quieren vivir.
Y por unas horas, el mundo deja de importar.
Solo existen dos personas eligiéndose una vez más.

